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Opinión

Donkervoort: La marca holandesa de coches de la que no has oído hablar


Donkervoort D8 GTO RS

Además de los fabricantes de automóviles que todos conocemos, existen un cantidad relativamente importante de marcas minoritarias que tratan de hacerse hueco en el siempre competitivo mundo de los coches. Es el caso de Donkervoort, una compañía holandesa con sede en Lelystad, especializada en la fabricación de deportivos muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver.

Historia de Donkervoort

Donkervoort S8

Imagen: MiroCars

La firma Donkervoort Automobielen BV nace en 1978 de la mano de Joop Donkervoort. La idea de crear un automóvil de estas características surge después de que este adquiriese la exclusividad de importación de un vehículo basado en el Lotus Super 7 de Colin Chapman para Holanda. El problema fue que, al parecer, este coche no estaba homologado para circular por las carreteras de los Países Bajos por la tipología del chasis. En ese momento, Donkervoort decide realizar las modificaciones necesarias al automóvil para legalizarlo, lo que le lleva a crear una nueva compañía de automóviles.

El primer modelo de Donkervoort en salir del pequeño taller de Tienhoven (más tarde se desplazaron a la sede actual) fue el S7, y lo hizo en el mismo año de la fundación de la empresa. Este equipaba un motor Ford de 1.6 litros y 90 cv de potencia que podía alcanzar los 170 km/h. En los años siguientes la compañía fue creciendo y lanzando nuevos modelos y versiones, como el S8 o el S8A (del que también salió una versión turbo).

Desde sus inicios, todos los motores utilizados por la marca Holandesa eran Ford hasta que, en 1999, decidieron cambiar de proveedor. Varios fabricantes mostraron interés en unirse al proyecto, pero finalmente se optó por escoger a la compañía alemana Audi como nuevo suministrador. A día de hoy, los Donkervoort siguen estando propulsados por motores Audi, siendo el más reciente el 2.5 TFSI de 5 cilindros y 386 cv.

Relación con el mundo de la competición

Donkervoort Racing

La historia de la compañía no se detiene en la fabricación de vehículos artesanales, ya que ha tenido varias incursiones en el mundo de la competición. El primer contacto con las carreras se produjo en 1993, cuando la propia marca creó una competición llamada “Donkervoort Cup” en la que los clientes podían acudir con sus coches a un circuito y competir contra otros. Pero el mayor de los éxitos de los Holandeses llegó en 2004, cuando el equipo de competición Donkevoort Racing batió el récord de vuelta en el Norschleife en Nürburgring. En 2006 volvieron a realizar la hazaña, con un tiempo de 7:14.89. A algunos puede que esto les sorprenda, pero hay que tener en cuenta que, a pesar de no ser vehículos con potencias muy elevadas, tienen un peso muy reducido, algo que los convierte en máquinas devora circuitos.

El récord de Nurburgring colocó a la compañía en el escaparate mundial, y gracias a esto pudieron participar en varios campeonatos en años posteriores, como la FIA GT4 European Cup, las 24 horas de Spa-Francorchamps (1º y 3º posición en su categoría) o las 24 horas de Dubai. Además, aprovecharon la ocasión para presentar varios modelos conmemorativos y de competición, como el D8 270 RS o el D8 GT.

Donkervoort D8 GTO

Donkervoort D8 GTO-RS

Desde 2013 hasta nuestros días, la firma Holandesa ha producido un único modelo: el Donkervoort D8 GTO, del que luego han sacado varias versiones. A nivel de estética es muy parecido al resto de versiones anteriores, pero bajo el capó esconde entre 340 y 380 cv de potencia y 450 Nm de par. Pero lo mejor de todo es que solo pesa 700 kg, ofreciendo una relación peso potencia de 1,8 kg/cv (exactamente la misma que un Bugatti Veyron Super Sport). ¿Que cuál es el precio de llevarse a casa semejante máquina? Algo más de 150.000 euros, que ascienden a 210.000 si queremos hacernos con el todavía más radical Donkervoort D8 GTO RS. Ouch.

Donkervoort D8 GTO Interior

Por aportar algo más de información al asunto, puedo deciros que tuve la ocasión de ver el D8 GTO-RS en directo en el salón del automóvil clásico de Paris “Retromobile”. La verdad que es un coche que llama bastante la atención porque es muy diferente a cualquier cosa que puedas ver por ahí. De todos modos, es fácil deducir que no es un coche cuya intención sea servir de coche de diario (al menos esa impresión me dio al ver los baquets, los arneses y el salpicadero) y que está más bien reservado para hacer tiempos en “trackdays” o sacarlo a pasear los domingos. También tuve la ocasión de hablar con el comercial, que insistió especial hincapié en puntualizar que, a pesar de tener una estructura similar a la de un Caterham, no tiene nada que ver.

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