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El Arte De Los Coches: Entrevista a Manu Campa (GCast)

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Transcripción de la Entrevista

Diego: Hola ¿qué tal? Muy buenas a todos y bienvenidos a GAS COMMUNITY y bienvenidos a este primer podcast o vídeo podcast, la verdad que no sé muy bien como llamarlo. En fin, estamos muy contentos de habernos lanzado con este formato y la verdad que lo hacemos a lo grande porque hoy os traemos a alguien muy especial. ¿Qué tal Manu?

Manu: ¿Qué tal?¿Cómo estamos?

Diego: Muy bien. Aquellos que ya sigáis a Manu en redes sociales o sigáis su trabajo ya podéis imaginaros por dónde va a ir el vídeo de hoy y aquellos que no, os recomiendo encarecidamente que le busquéis en redes sociales en @ManuCampart para que echéis un vistazo porque es muy interesante lo que hace. Bueno, Manu, nosotros somos un canal de coche así que va a tocar hablar un poco de ello.

Me gustaría primero preguntarte de dónde te viene a ti la pasión del mundo del automóvil porque esto es algo que se repite mucho. Los que somos muy frikis de los coches tenemos normalmente una historia. Todo aficionado al mundo del motor sabe y se acuerda perfectamente de aquel momento en el que dijo: “Vale, a mi me mola esto y es mi pasión”. Me gustaría conocer un poco cuando fue ese momento en tu caso.

Manu: No hay un punto de inflexión claro, pero sí que recuerdo durante mi infancia siempre pasar por un taller de coches clásicos de barrio que había al lado de mi casa y que, de hecho, sigue abierto y es de los pocos que aún sigue abierto. Siempre flipaba con lo que tenían ahí dentro. No sé muy bien por qué pero a mi el mundo del motor siempre me ha gustado y en esa época pues debía tener 7-8-9 años y siempre me quedaba mirando en el escaparate a través de los cristales a los mecánicos currando y demás. Desde entonces sé que me fascina. No sé por qué, porque sí que es verdad que hay familias que sí que tienen ese bagaje del mundo del motor que es generacional, pero en mi caso no. A mí me gustan los coches, pero a mi padre no le interesan nada y en mi entorno, en general, tampoco.

Diego: O sea, fuiste el primero un poco, ¿no?

Manu: Sí, en mi saga parece que fui el primero de la familia y prácticamente, el único, porque todavía sigo siendo casi el solitario en este mundillo.

Diego: Y ya siguiendo con esto y aunque sea típica pregunta que se hace ¿cuál fue tu primer coche? Porque suele ser algo como especial también ¿no?

Manu: Sí, pues fíjate. Era un coche muy feo, no elegido por mi. Mi padre decidió comprarme un Citroën AX que era de las cosas más feas que había entonces, pero era barato y era un perfecto primer coche porque lo tenía muy a mano y con eso aprendí a conducir.

Por suerte, mi madre entonces ya tenía un Golf GTI, un caja dos, que me enamoró y que estoy apunto de recuperar y con ese ya pude hacer mis primeros viajes y demás y a ese sí que le tengo aprecio.

Diego: Es curioso que tengas ya fichado el MKII

Manu: Pues sí, casualidades de la vida, la vida da muchas vueltas. Resulta que después de una temporada intentando localizarlo porque le perdimos la pista familiarmente un día hablando con un cliente que vino a mi estudio a conocerme nos pusimos a hablar de coches, a hablar de cosas y surgió el tema de que tenía un golf GTI caja dos y demás. Pues resultó que era él mismo, este cliente que había venido al estudio al conocerme el que tenía exactamente el coche con el que yo había aprendido a conducir. Nos llevamos muy bien desde entonces y después de 4 o 5 años él cree que este coche tiene que estar en mis manos.

Diego: Sí, se cierra el círculo, ¿no? Vuelve al inicio.

Manu: Efectivamente.

Diego: Muy bien. Bueno, pues ya que conocemos un poco tu historia dentro del tema del motor, yo creo que vamos a entrar a lo que le interesa a la gente y es todo esto que tenemos aquí detrás.

Ya lo podéis ver y los que le conozcáis ya lo sabéis, pero Manu es un pintor, un pintor especializado además. Has encontrado un nicho muy concreto, que además, es curioso que no está muy explotado, a pesar de que detrás de los coches hay mucho arte. Tenemos lo ejemplos de diseñadores diseñadores como Pininfarina o Sayer (el del Jaguar E-Type)… Es una rama muy artística y aun así, no está tan explotado todo esto.

Manu: Sí, sí. Es curioso porque a mí, por un lado me gustaba el mundo de los coches y, por otro lado, soy pintor de profesión. Estudié bellas artes, terminé la carrera y empecé a vender cuadro y, en un momento dado, esas dos cosas se unieron. Desde luego, yo cuando terminé bellas artes no pensaba que el mundo del motor iba a ser, más tarde, el conductor de mi carrera profesional ni viceversa. Nunca pensé que iba a poder vender cuadros.

La bicicleta clásica fue la primera temática que yo toqué en profundidad y a partir de la cual yo encontré un nicho de clientes muy pasional y parecido al mundo del motor. Gente que lo disfruta, gente que lo vive y que siente cercanía con modelos específicos con diseños específicos.

Todo esto sería hace como 6 u 8 años ya después de muchos años vendiendo cuadros. A los 2 o 3 años me compré mi primer clásico, un escarabajo del año 53 y a través de ahí encontré este nicho que es el que ahora mismo ocupa el 95% de mi trabajo que es el aficionado al mundo del motor. De alguna manera mis cuadros se enfocan tanto en gente que tiene desde un recuerdo de la infancia que le apetece tener siempre presente, como por ejemplo mi tío que tuvo un 911 Targa y es algo que tenía grabado en la cabeza y que le apetecía tener un cuadro de algo de esa temática, o bien clientes muy específicos que tienen colecciones de coches y les apetece un cuadro de cada coche y pues se enfocan más en esa línea.

Diego: Y, ¿recuerdas cuál fue un poco ese punto de inflexión? Como has dicho, al principio no empezaste pintando coches, ¿no? A pesar de que era tu pasión y que la pintura también era tu pasión y tu profesión, imagino que al principio tuviste que pintar cosas un poco más fáciles de vender, más accesibles para el gran público. Además, en la carrera de un artista normalmente es como muy importante la marca personal, entonces, ¿recuerdas cuándo fue ese momento en el que dijiste: “ya es hora de que me ponga a pintar coches, porque es a mí lo que me gusta”?

Manu: Sí, pues al final lo primero fueron retratos por encargo y es algo con lo que al principio disfrutaba, pero que poco a poco dejé de disfrutar. La figura del cliente y la entrega del cuadro siempre es muy complicada en los retratos. Hice paisaje urbano, hice bicis… Ya con las bicis sí que dije: “Voy a hacer algo que me gusta”. Yo colecciono bicicletas. Vamos, tenía una pequeña colección de bicicletas clásicas. Y en el mundo del motor, en cuanto me compré mi coche y empecé a retratarlo básicamente porque hice los primeros bocetos y pinté algún cuadro y ahí ya sí que sentí que podría ser lo mío, mi fuerte. Coincidió también que en esa época me hicieron un vídeo en una página web americana muy conocida. Vinieron a Madrid, grabaron un vídeo que lanzaron en EEUU en un programa de YouTube y eso también fue un empujón profesional muy fuerte porque ahí sí que di con una comunidad sobre todo de Volkswagen y de Porsche air cooled que fue la que lanzó mis primeros encargos y me empezó a dar a conocer un poco en ese mundillo.

Diego: O sea que eso fue un poco como la explosión, ¿no? Porque ya tenías tiempo, llevabas ya mucho tiempo pintando y así

Manu: Sí, yo llevaba ya como 7 u 8 años pintando, pero ese momento fue como en 2013-2014 cuando de verdad arrancó la inercia del mundo del motor, que ha arrasado con todo el resto.

Diego: Y, ¿recuerdas el primer coche que pintaste?

Manu: Pues me acuerdo, sí. Pinté un Ferrari 250, el Short Wheelbase. Durante la carrera, teníamos una clase que llamábamos “trampantojo” que era, básicamente, intentar hacer pintura hiperrealista y me acuerdo de ese cuadro que, de hecho, tiene una prima mía y todavía lo conservo, así que lo tengo fichado.

Eso era muy diferente a lo que hago ahora, porque sí que es verdad que se va evolucionando, se va aprendiendo y ahora mismo no es de mis cuadros favoritos. Le tengo un gran recuerdo, pero bueno, se va aprendiendo a pintar conforme vas pintando.

Diego: Sí, bueno, es el primero y ese tipo de cosas pues se recuerdan con aprecio. Te pusiste a mezclar todas tus pasiones y fue el principio de lo que ha venido después.

Siguiendo un poco con esto y aunque estoy seguro de que son típicas preguntas que te hacen, ¿cuánto tardas en pintar un cuadro de estos?

Manu: Pues mira, depende mucho del contenido. Hay cuadros muy sencillos que, una vez conoces la línea y conoces muy bien las formas de, por ejemplo, un 911, como yo las conozco, resuelves más o menos rápido. Y otras cosas, como por ejemplo, retratos de coches probablemente preguerra o anteriores que son mucho más difíciles estéticamente porque no los conoces. No sabes cómo son las ruedas, no sabes cómo son los pasos de rueda y conllevan un reto mucho mayor. Hay cuadros que resuelvo en 3 o 4 días, mientras que hay otros que tardo 8 o 10, por ahí van los tiros.

Diego: No, además, yo creo que fue lo primero que te pregunté la primera vez que nos vimos porque llegas aquí, ves el nivel de detalle y de precisión en el dibujo y se ve que hay trabajo. Es interesante saber cuánto tienes que estar para hacerlo.

Manu: Sí, es curioso que yo digo 3 o 4 días o incluso 5, y a mucha gente le parece poco tiempo y que lo resuelvo muy rápido. A mi, en cambio, me parece mucho tiempo porque vengo aquí muy temprano y me voy muy tarde y, que te cunda el tiempo pintando, hace que se produzca más o menos rápido.

Diego: Sí, sí. A mi me parece poco, de hecho. No me acerco para nada a todo este mundillo.

Bueno y, ya acabando un poco con esta parte del tema de la pintura, ¿cómo vives el hecho de dedicarte a pintar lo que te gusta y que eso sea tu trabajo? Es verdad que estamos como muy acostumbrados a un tipo de trabajo que hace la gente y esto está como un poco más apartado de lo que es más habitual. ¿Cómo vives eso? El levantarte todos los días e ir a pintar.

Manu: Pues de hecho muchas veces me preguntan qué pintaría si no tuviera encargos y pudiera pintar lo que me gusta. La verdad es que pintaría exactamente esto. Al final, el mundo del motor me apasiona en lo personal y lo profesional y lo perfecto es cómo se combinan porque prácticamente se mezclan el ocio y el trabajo.

No es que venga aquí a las 7 o 8 de la mañana y me apetezca mucho poner a pintar un lienzo en blanco, pero sí que es algo que me motiva, cada cuadro es un reto diferente. Al final, creas relaciones con los cuadros que pintas, descubres las historias que hay detrás de muchos modelos y que antes no conocías. Ahora mismo, estoy muy metido en el mundo de Porsche, pero hay infinidad de cosas dentro del mundo del motor. Te pueden gustar los preguerra, te pueden gustar los ingleses, te pueden gustar los italianos de los 60… Hay mucho por descubrir y, una vez vas avanzando, vas descubriendo nuevas cosas que te van abriendo nuevas puertas, con lo cual es perfecta la combinación de motivación con trabajo y resultado.

Otra cosa muy buena que tiene el trabajo es que me permite mucho viajar y ahí conoces una nueva comunidad, un nuevo grupo de gente que te sigue… Se te abren nuevas puertas con nuevos clientes que antes probablemente desde Madrid, desde El Pardo, son inaccesibles. Con lo cual, esa combinación de trabajo más viajes de vez en cuando por trabajo son como viajes de ocio, así que es perfecto.

Diego: Mira, pues justo recogiendo esto último que has dicho del tema de viajar y tal, justo me comentabas que tú en Miami tienes una comunidad muy fuerte, tanto de clientes como de seguidores. Sí que me gustaría que comentásemos, cómo ves tú la cultura que hay ahí con respecto al automóvil y las diferencias que ves tú con respecto a la que tenemos aquí. Ya no solo en EEUU, sino que es un poco el tema anglosajón. Los ingleses, los americanos, todos viven de una manera muy distinta a cómo vivimos nosotros el tema de los coches y me gustaría saber un poco qué diferencias principales notas tú.

Manu: Pues, ellos parten con ventaja inevitablemente porque son unas sociedades que han vivido como casi potencias económicas en momentos en los que justo nosotros igual no lo éramos. Nosotros teníamos muy difícil importar coches. Era casi imposible en los años 50 que si tu decías que te gustaba un Buick te lo pudieras comprar. Tenías que conseguir de alguna manera muy compleja hacerte con uno.

Es una afición que no se podía cultivar porque no existía, no había donde cogerlo. Es como intentar que les gusten los toros a unos chinos. Si nunca han visto los toros ni lo han visto desde pequeños, es muy difícil.

Los ingleses son los mejores del mundo, obviamente, tienen clubes hasta para un Ford Fiesta MKI cada uno y tienen además un club en cada pueblo. Es espectacular lo que hay ahí. Los americanos, en cambio, son muy pasionales, pero además son gente mucho más impulsiva, más directos. Al que le gustan los coches lo buscan y lo viven sin complejos. Además, si tienen la suerte de que les ha ido bien en la vida y han ganado dinero, probablemente ellos mismos hayan ganado ese dinero y no es de generaciones, como pasa más en Europa, y si les gustan los coches, en los coches se lo va a gastar, es muy directo. Entonces, el coleccionista de allí te sorprende mucho porque es alguien a quién le puede gustar un R5 Turbo 2, Pantera de Tomaso, Muscle Cars y súper Ferraris de los 80 y tenerlo en un garaje con 30 o 40 coches.

En Europa, somos mucho más de: “Me gustan los británicos, entonces tengo 3 Jaguar”. Allí es más ecléctico, más directo y divertido. Además, se consume mucho. Eso me incluye a mí, porque por suerte yo tengo bastantes clientes que coleccionan coches allí y disfrutan de la afición y parte de esa afición es comprar cuadros a gente que pinta cuadros de coches, “Automotive Artists”. Esa figura existe bastante más allí que aquí y entonces encargan cuadros de coches a gente por el mundo y demás. Es brutal, la verdad.

En Miami especialmente he hecho muchos clientes y muchos amigos y es una comunidad muy potente. Tienen eventos cada fin de semana.

Diego: Sí, sobre todo ahora que se puede ver todo, se nota que tienen un nivel enorme. Tienen una cantidad de cosas, de eventos, de coches… Lo que dices tú, que ostentan, que ves por la calle… Cosas que quizás aquí nos falta un poco. La gente es más celosa de enseñar, parece que falta todavía un poco de esa cultura de compartir el tema de los coches. Ellos son súper abiertos, te cuentan todo, te llevan a sus casas, te abren el garaje y te cuentan que están restaurando no sé cuál o están haciendo no sé qué.

Manu: Y se mira sin recelo el que decide con 18 años comprarse su primer clásico, lo que aquí sorprende mucho y siempre se dice: “¿Te vas a gastar tanto dinero en eso?”. Cuando probablemente no es tanto dinero, son 4.000 euros y se vive perfectamente gastándote eso en tu post adolescencia o con tus primeros ingresos y sencillamente estar disfrutando de tu cochecito, de tu primer clásico, durante una temporada. Meterte en el mundillo y demás. Aquí no existe esa cultura, es muy difícil y más en grandes ciudades como Madrid que cada vez ponen más barreras y no tienes un sitio ni siquiera donde puedas trabajar con el coche y demás.

Diego: Claro, claro, sí. De todas formas, sí que a mí me ha dado la impresión de que aquí, gracias igual a redes sociales y demás, parece que está cambiando un poco la cosa. El tema de la cultura y aquí, por ejemplo, en Madrid, que vemos más eventos, más coches exóticos, por decirlo de alguna manera y parece que eso está cambiando un poco.

Manu: Sí y a mi me alegra además ver que muchos de esos eventos están promovidos por gente joven y que llega una generación, probablemente la generación de Fast & Furious que son gente que les han gustado los japoneses o la cultura más asiática o americana y llegan al mundo del motor a través de eso. Es perfecto, vamos. Cualquier manera es buena.

Hacen eventos en Madrid donde se junta gente de 70 años con un Rolls-Royce o con un Ferrari de los 60 y chavales que llevan un Subaru Impreza tuneado. Esa mezcla es divertida.

Diego: Sí, sí. La verdad que es bastante interesante. O sea, en todos estos eventos se ve de todo. Este panorama puede que llegue en un momento un poco complicado también, eso es quizá lo más triste, ¿no? O lo que apena un poco. Pero mejor algo que nada.

Manu: Totalmente, sí. Y seguro que encuentras un hueco. Yo estoy seguro de que habrá solución para todos.

Diego: Y ahora, volviendo un poco también al tema de cuadros y tal, sobre todo que has hablado de tema de coches clásicos y así y que, bueno, aquí tenemos bastante clásico, aunque haya alguno más moderno. Desde un punto de vista artístico, ¿qué diferencia hay entre pintar un coche clásico o uno actual? Es decir, a nivel de diseño, ¿crees que el hecho de pintar coches clásicos es un tema solamente nostálgico o es que realmente a nivel de diseño están mejor diseñados?

Manu: Están mejor diseñados, sin ninguna duda. Ahora para venderte un Lexus hay un equipo de diseño de 100 o 200 tíos involucrados en el diseño de un nuevo SUV y que tiene tantas líneas que no se sabe ni dónde empieza ni dónde termina, a mi gusto.

En los viejos tiempos había un diseñador que era un tipo que probablemente creía en un proyecto y se lanzaba con un papel y un lápiz a hacer unas líneas. Con lo cual, solo la simplicidad de este diseño, comparado con un modelador en 3D donde puedes modelar mucho y darle vueltas a un objeto para ver cómo te gusta con un montón de líneas frente a algo que, solo con el gesto de la mano, del dibujo natural, tiene que ser orgánico, tiene que ser diseño. Entonces, es indiscutible a mi gusto que un Porsche de los años 60, un Ferrari de esa misma época, los primeros Alfa Romeo, los Bugatti de los años 40 y 50… todo eso estéticamente es insuperable a nivel visual.

A mi me pasa con mi hijo de 2 años y medio que desde que tiene 1 y medio o 2, le gustan los coches antiguo y los reconoce, obviamente es lo que ve en casa. Yo voy con él en el coche por Madrid, nos cruzamos con un Defender y me dice: “Mira papá, un coche antiguo”. Y él no sabe lo que significa antiguo, él sabe que hay algo ahí que es diferente al resto. Ve cromados, ve formas, ve cosas que reconoce como “los coches de papá” o como algo diferente. Y eso sucede de manera natural, con cualquier coche que pase que es antiguo él sabe que es un coche antiguo. Y no sabe por qué, pero es así. Se diferencian de una manera muy obvia.

Diego: Sí, sí, es lo que comentamos un poco al principio. Hay una rama artística en el tema de diseño de automóviles y que por eso la relación con el tema de la pintura. Ahora hay mucha gente detrás que está diseñando un coche, probablemente con un fin más comercial, en lugar de estético.

Manu: Claro, la clave es saber cuántas unidades vas a vender y, de hecho, no te preocupa nada que el coche vaya a durar tres, cinco o siete años porque son diseños que son muy caducos porque interesa además que sean muy caducos. Mucho mejor que dentro de siete años ya se vea un poco obsoleto para que el año siguiente lo tengas que cambiar.

Diego: Sí, sí. Obsolescencia programada, pero de diseño visual.

Pues, ahora vamos a cambiar un poco ya de tema. Si no tuvieses que dedicarte a la pintura, ¿qué crees que hubieses hecho?

Manu: Pues hay una cosa que siempre me ha gustado y que es la fotografía o la escultura, como rama también artística y me interesa muchísimo el mundo del motor desde dentro. La restauración de coches, todo eso me llama mucho la atención y cada vez más. No tengo el tiempo ahora mismo necesario para eso. Si estoy enredando con un coche no estoy pintando, así que es casi incompatible y el tiempo libre lo dedico a la familia. Pero si gozara de tiempo libre de verdad, donde me metería probablemente sería en el mundo de la mecánica. Me parece súper interesante.

Diego: Sí. Yo creo que nos pasa a muchos. Si pudiéramos dedicarnos a otra cosa dentro de lo que estamos haciendo del mundo del motor nos iríamos hacia esa parte más técnica, porque hay como mucha belleza detrás de todo como funciona un coche, un motor. Parece que va a cambiar radicalmente en los próximos años, pero bueno.

Manu: Sí, los talleres de barrio desde luego que están preparándose para las curvas que vienen.

Diego: Pues, vamos a seguir con algunas preguntas más, así más personales.

Esta es típica pregunta que todo el mundo hace y que es muy difícil de responder, pero aún así la hago. Si solo pudieras tener un coche, ¿cuál sería? La tendencia en Porsche está clara, ¿no? Pero igual no sería un Porsche.

Manu: Pues, si tuviera que tener uno, quizás en la balanza de lo estético y lo práctico me iría a un RSR original, a un 72 o 73.

Si tuviera que comprarme un coche como disfrute, hace muy poco en Miami me dejaron un Ferrari F40 y me dejó con la cabeza del revés y probablemente, sería ese. O sea, ese sería un coche que, si ahora me dices: “Mira, cuesta 150 mil euros”, yo hoy haría una hucha y esperaría dentro de 10 o 15 años podérmelo comprar, porque me parece estratosférico.

No he probado tantos coches, pero sí he probado coches modernos, tengo de todo en mi cabeza, pero ese coche yo lo tenía como icono, surgió la oportunidad de conducirlo y, circulando entre tráfico abierto 15 minutos que no dio para mucho más, fue suficiente como para saber por dónde van los tiros. Es otra liga, así que probablemente sería ese el coche soñado.

Diego: Sí, o sea, ¿cómo definirías la sensación de conducir eso? Porque es una bestialidad de coche.

Manu: Efectivamente, es una bestialidad de coche. Mira, me lo dejó un puertorriqueño que conocí ahí en Miami hace varios años con Magnus Walker. De repente me metí en un fregado al que me invitaron y estaba rodeado así un poco de la farándula del mundo del motor de allí y fuimos a conocer a este tipo, que se llama JC. Es un tío súper agradable, tiene como 70 coches. Tiene coches corridos por Michael Schumacher, R5 Turbo … tiene de todo, muy ecléctico. Todo esto en Miami, que no te esperas ver un R5 Turbo 2 en Miami.

Se aficionó a los coches desde que era muy pequeño y siempre había querido tener un F40. No sé si ese fue el primer súper coche, pero ese es su sueño hecho realidad. Después de conocerle, hemos mantenido algo de relación y la última vez que iba para allá me dijo: “Oye Manu, cuando vengas tienes que manejar el F40” y yo “Vale, voy para allá”. Ya él sacándolo le apretó mucho más fuerte de lo que yo esperaba y descubrí el mundo del silbido de los tubos soplando por detrás. Llevaba escape de competición, lo tiene preparado como un LM, como un Le Mans. Te vuelves loco solo con como suena y yo estaba de copiloto con los pelos de punta y a los tres minutos me dijo: “Vale, dale tú”. Es espectacular. El empuje que tiene, el sonido, la sensación de kart duro, bajito, casi cuanto más rápido vas más duro está porque vas muy apretadito abajo. Es maravilloso.

Diego: O sea una envidia sana ahora mismo muy intensa.

Manu: Sí, no es algo que yo esperara que iba a hacer.

Diego: Encima si es de sorpresa todavía más emocionante.

Manu: Sí, además que son coches que ahora mismo cotizan altísimo, cotizan en 1,2 o 1,3 millones de euros y no hay mucha gente con la que te lleves más o menos que te diga: “Ah, pues dale una vuelta”.

Diego: Brutal, brutal.

Y, ya para terminar, ya que estamos aquí y por si alguien que nos ve está interesado en lo que haces. Si alguien quiere comprar alguno de tus cuadros, ¿cuál es la manera más fácil de contactarte?

Manu: Pues mira, casi todo el mundo me escribe por Instagram, que es una herramienta muy natural. Hay gente que es muy introvertida y me dice: “Manu, disculpa que te escriba por esta vía”, pero es tan natural que me pregunten como que yo responda. Yo suelo tener algo de stock, entre 5 o 10 cuadros, y casi siempre lo que hago es trabajar por encargo, porque si ese stock no es lo que tú estás buscando, pues podemos hacer algo para ti. Entonces, la gente me escribe un email preguntándome cuánto cuesta, cuánto tardo. Tengo una lista de espera más o menos de seis meses y cuando arrancamos con el proyecto definimos muy bien entre las dos partes las medidas, el presupuesto y todo, para dar exactamente con la tecla que es para mi la clave y que es que el cliente se quede satisfecho y se lleve exactamente lo que quería. Esto se puede hacer en manu@manucampart.com o en @manucampart en Instagram y escribiéndome por ahí.

Diego: Muy bien Manu. Pues nada, hasta aquí es toda la entrevista. Muchas gracias por dedicarnos un rato de tu tiempo, ha sido muy interesante todo esto, ver de cerca tu trabajo y todo lo que haces, porque es muy especial y, sin duda, aquí detrás hay mucho talento.

Manu: Sí, esperemos. Que dure muchos años.

Diego: Bueno, pues hasta aquí el vídeo de hoy. Ya sabéis lo típico. Si os ha gustado, suscribiros al canal y dejadnos algunos “likes” por si podemos seguir haciendo más cosas parecidas a estoy para saber que os ha gustado. Hasta la próxima.

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