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La técnica del doble embrague


La técnica del doble embrague

Hoy vamos a hablar de una técnica especialmente conocida por los entusiastas de la conducción deportiva (y los conductores de camiones): el doble embrague. Aunque es una maniobra que hoy en día está en desuso porque las cajas de cambios modernas utilizan marchas sincronizadas, nunca está de más conocer algún que otro truco para mejorar nuestras habilidades como pilotos y, ya de paso, alargar la vida útil de los componentes de nuestro coche.

Qué es el doble embrague

Qué es el doble embrague

El principio del doble embrague es realmente sencillo y está asociado al momento en el que reducimos una marcha de nuestro coche. El objetivo es conseguir que la velocidad de giro del motor sea más o menos parecida a la velocidad que tendrá una vez introducida la marcha. Para verlo más claro, pongamos un ejemplo. Supongamos que estamos circulando en 4ª y llegamos a una cuesta en la que rápidamente notamos que el coche pierde empuje. Lo normal en estos casos es reducir a 3ª para cambiar la relación de marcha y así poder mantener la velocidad evitando que el coche “se ahogue”.

La cuestión es que, si en cuarta nos encontrábamos en un rango bajo de vueltas, lo más probable es que al reducir notemos que el coche reacciona bruscamente porque pasa de régimen de rpm a otro mayor de golpe. En muchas ocasiones se llega a notar una especie de latigazo asociado a la retención del motor. Pues bien, el doble embrague está pensado para mejorar la sincronización entre las marchas y evitar este fenómeno (antiguamente, los coches no llevaban sincronizadores, por lo que era necesario realizar esta técnica).

Cómo hacer doble embrague

Cómo hacer doble embrague

Volvamos a nuestro ejemplo inicial, en el que estamos circulando en cuarta y llegamos a una cuesta que nos obliga a reducir una marcha. Para llevar a cabo el doble embrague hacemos lo siguiente: pisamos embrague y movemos la palanca de cambios hasta el punto muerto. En este punto levantamos el pie izquierdo y damos un pequeño toque al acelerador para llevarlo al rango de revoluciones por minuto adecuado. Una vez aquí, volvemos a desembragar y metemos tercera (no hay que olvidar que no es algo que se realice paso por paso, sino que la combinación de movimientos dura un segundo). Si lo hacemos bien notaremos que la marcha entra perfectamente y que la transición es más fluida de lo que estamos acostumbrados, evitando así el famoso latigazo. Como todo, es algo que requiere de cierta práctica.

Es interesante puntualizar que existen dos tipos de doble embrague: el normal y el falso doble embrague. El primero es el que os acabamos de explicar, que hoy en día está más asociado a los coches de competición. Esto es debido a que utilizan cajas de cambios con piñonería recta, y por tanto el eje primario y el secundario necesitan girar a velocidades similares para acoplarse correctamente. El segundo es prácticamente igual, solo que en este caso no levantamos el pie del embrague cuando pisamos el acelerador en punto muerto. Podemos hacer cualquier de los dos nuestros coches de calle, pero el primero no es realmente necesario.

Caja de cambios con piñonería recta

Caja de cambios con piñonería recta / Imagen: nitro.pe

Como ya hemos comentado al principio, hoy en día no se utiliza el doble embrague porque las cajas de cambios modernas están muy optimizadas y sincronizan ellas mismas el eje primario y el secundario. Se sigue empleando en algunos camiones y autobuses porque las inercias son mucho más grandes y por tanto resulta más complicado acoplar y desacoplar la transmisión. De todos modos, aunque ya no es una acción necesaria, nunca está de más utilizar el doble embrague con la idea de evitar el desgaste de ciertos componentes.

Antes de terminar, es importante decir que hacer doble embrague no es lo mismo que hacer punta tacón (aunque ambas se basan en un principio similar, el punta tacón implica frenar al mismo tiempo). En cierto modo podríamos decir que la segunda es una especie de digievolución de la primera, pero ya hablaremos de ella más adelante.

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