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Por qué elegir unas buenas llantas es más importante de lo que piensas


Por qué elegir unas buenas llantas es más importante de lo que piensas

Has leído el título y ya estás emocionado porque vas a tener una excusa para cambiarle las llantas (o los rines para nuestros amigos del otro lado del charco) a tu coche. Porque estamos de acuerdo en que es una de las cosas que más puede influir en el aspecto de tu bólido. Pero no, hoy no vamos a hablar de si quedan mejor unas BBS o unas OZ, sino que vamos a meternos en aspectos un poco más técnicos, porque no todo es una cuestión de estética.

Igual no lo habías pensado, pero las ruedas son un componente de los automóviles que tienen especial importancia si hablamos de rendimiento. Para empezar, seguro que sabes que el peso es un factor determinante del desempeño de un coche (la famosa relación peso potencia). Pues bien, este principio también se aplica a la ruedas, ya que el peso de estas tiene relación directa con el manejo de tu coche. ¿Por qué? Porque unas llantas ligeras tienen menos inercia rotacional y generan menos masa no suspendida. Vale esto suena a chino, así que vayamos paso por paso.

Llantas BBS Detomaso Pantera

Imagen: Instagram / @matthartcreative

Para empezar hablemos de la inercia. La definición dice que la “inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su en su estado de reposo relativo o movimiento relativo” o dicho de otro modo, es la resistencia que opone la materia a modificar su estado de movimiento (velocidad o dirección). Un objeto más pesado tiene más tendencia a resistir a los cambios de movimiento, ya sea pasar de estar parado a estar en movimiento o al revés. La inercia rotacional (momento de inercia) es la resistencia a un cambio en la rotación alrededor de un eje –o cómo de difícil es cambiar la velocidad de rotación de un objeto alrededor de un eje de rotación–.

Aquí es importante entender un aspecto básico de la inercia rotacional: cuando la masa se aleja del eje de rotación, se hace cada vez más difícil cambiar la velocidad de rotación, por lo que es necesario más fuerza proveniente del eje para mantener el movimiento. La cantidad de energía necesaria para cambiar la velocidad a la que rota un objeto es directamente proporcional a su inercia rotacional.

Inercia rotacional llantas

Imagen: Youtube / YOUCAR

Para verlo más claro, pongamos un ejemplo. Imagina una patinadora sobre hielo que empieza a girar sobre sí mima con los brazos extendidos. En este caso tiene una inercia rotacional elevada y por tanto gira a una cierta velocidad. Si la patinadora cierra los brazos y los acerca al cuerpo, la masa se desplaza hacia el centro de la rotación, reduciendo así el momento de inercia. Esto provoca que la patinadora pueda girar a más velocidad.

Si aplicamos este principio a las ruedas, podemos llegar a la conclusión de que resulta más sencillo (o requiere menos fuerza) hacer girar una llanta de 18 pulgadas que una de 20 en el caso de que pesen igual, ya que en la segunda el peso se encuentra más alejado del eje, suponiendo que tenga la misma distribución del peso. Por tanto, la de 18′ va acelerar más rapido que la de 20′. Por el mismo principio, la primera va a detenerse antes que la segunda a la hora de frenar. ¿Conclusión? Unas llantas más grandes pueden influir en el rendimiento de tu coche –haciendo que sea más lento– y en el consumo, ya que el motor va a tener que trabajar más para hacerlas girar.

Ruedas Oz Formula 1

La ruedas también forman parte de la masa no suspendida del coche, que podría traducirse como el peso de todos los componentes que no están soportados por la suspensión. Aquí podemos encontrar los propios componentes de la suspensión, el sistema de frenado y los neumáticos. En cambio, la masa suspendida está formada por el motor, el sistema de escape, la carrocería, el interior… La suspensión tiene que soportar prácticamente todo el peso del coche, además de controlar la ruedas y los neumáticos.

Una llantas muy pesadas elevan la masa no suspendida, por lo que a los muelles y amortiguadores les va a costar más controlar el movimiento de la rueda que si utilizamos unas llantas ligeras. La idea que puede sacarse de aquí es que unas llantas ligeras van permitir que la suspensión realice un trabajo más eficiente a la hora de mantener las ruedas y lo neumáticos pegados al asfalto. Esto se traduce en mejor tracción, más control y mejor manejo.

Masa no suspendida

Obviamente, todo esto no ha pasado desapercibido para los fabricantes de coches. Por esta razón, muchos utilizan llantas de aluminio y níquel –las famosas llantas de aleación– en lugar de llantas de acero, porque el primero es mucho menos denso que el segundo. Aún así, de vez en cuando se utilizan también llantas de acero que, aunque son mucho más pesadas, son más resistentes y además favorecen que el coche tenga mayor tracción si la carretera está nevada, por ejemplo.

Como podréis imaginar, todo lo que hemos comentado hasta ahora tiene sus implicaciones en el mundo de la competición. Debido a esto, muchos coches de carreras utilizan llantas de aleación de magnesio, por ser este el metal más ligero. El inconveniente de este tipo de llanta es que tiende a corroerse (aunque hoy en día duran mucho más gracias a nuevas técnicas de producción y protección) y que son especialmente caras, por lo que su uso en coches “de calle” es bastante reducido.

Llantas de aleación de magnesio (Volk Racing TE37)

Llantas de aleación de Magnesio Volk Racing TE37

De esta última explicación, podemos deducir que el material es especialmente importante a la hora de fabricar unas llantas. Existen muchas variables que definen las características que esta puede tener, como por ejemplo la cantidad de níquel empleado en las llantas de aleación, que influye directamente en el peso y la rigidez. También influye el procedimiento, de ahí que las llantas de aleación forjadas sean mucho más densas que las de aleación “normales”, pero más ligeras que las de acero, lo que las convierte en un excelente opción la hora de elegir nuevos zapatos para nuestro coche.

La conclusión que podemos sacar es que las llantas no son simplemente componentes estéticos que permiten dar un toque personal a nuestro coche, si no que tienen especial importancia en lo que se refiere al rendimiento. Así que ya sabes, la próxima vez que vayas a cambiar de ruedas, no olvides hacer un breve análisis de si el tamaño y el material utilizado son adecuados para evitar que esto afecte negativamente a la “performance” de tu querido carro –a no ser que solo busques estética, entonces olvida todo lo dicho–.

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