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¿Qué es el sistema anti-lag?


Que es el sistema anti-lag

Conocido comúnmente como “bang bang”, el sistema anti-lag, utilizado en los motores turbo, fue una revolución en el mundo de los rallyes. Es probable que hayas oído hablar de él, debido a sus llamativas características: fuertes explosiones con chispa incluida, pero…¿sabes cómo funciona?

En los motores turbo, existe algo conocido como “lag”, que podría traducirse al castellano como “retraso” o “desfase”. Ese lag hace referencia al tiempo que transcurre entre el momento en el que el piloto pisa a fondo el acelerador para obtener más potencia y el instante en el que realmente se obtiene esa potencia. Con esto damos a entender que no existe una relación lineal entre el movimiento del acelerador y la entrega de potencia por parte del coche. ¿Y a qué se debe esto? La respuesta es sencilla.

El Anti-Lag System fue una revolución de los motores turbo

El turbo es un sistema de sobrealimentación que está, básicamente, compuesto por una turbina y un compresor conectados entre sí. Los gases de escape que provienen de la combustión del motor pasan a través del turbo girando la turbina, lo que a su vez provoca el giro del compresor, comprimiendo–valga la redundancia– así el aire que entra en la admisión. Desde el instante en el que el conductor acelera para que la mariposa deje entrar más aire, hasta que el compresor alcanza una velocidad de giro suficiente que permita que el motor entregue esa potencia “extra” deseada transcurre tiempo.

Este tiempo es lo que hemos denominado antes “lag” del turbo, que en muchas ocasiones ronda los 2 segundos (no parece mucho a simple vista, pero en el mundo de las carreras no puedes regalar ni un instante). Es importante destacar que, en función del tamaño del turbo, se requieren mayores o menores revoluciones para alcanzar el punto óptimo de giro del compresor.

Funcionamiento del turbo

El desfase que había entre la acción del piloto y la respuesta del motor supuso un gran problema para los equipos de competición durante varios años, ya que obligaba al conductor a anticiparse a la hora de pisar o soltar el acelerador para reducir el efecto del “lag”. Los ingenieros se vieron obligados, por tanto, a buscar la manera de eliminar este problema. De ahí surgió, a principios de los noventa, el sistema anti-lag.

En los motores turbo convencionales, cuando sueltas el acelerador, el aire comprimido sale a través de una válvula de descarga (seguro que a muchos os viene el característico sonido a la cabeza) para evitar que este siga empujando a los cilindros. Con el sistema anti-lag este aire comprimido es reconducido hacia el colector de escape para poder reutilizarlo.

Además de esto, la mariposa de admisión se mantiene un poco abierta para permitir que siga entrando aire a la admisión. Pero lo realmente importante de este sistema es lo que ocurre a continuación: la centralita modifica los parámetros “normales” y retrasa al máximo el encendido de la bujía, coincidiendo este con la fase de expansión del cilindro. En la fase de escape, el cilindro envía la mezcla encendida hacia el colector de escape (con toda la energía que eso conlleva), lo que permite que la turbina no deje de girar y que el turbo siga comprimiendo aire al motor. Esto es lo que provoca los famosos petardeos y llamaradas que salen de los tubos de escape de algunos coches de rally. En resumen, el Anti-Lag System (ALS) ayuda a mantener el turbo girando incluso después de que el piloto levante el pie del acelerador.

El sistema “bang bang” fue una gran revelación en su momento, debido a que permitió eliminar el famoso lag del turbo, haciendo que este fuera casi imperceptible para el piloto. Esto supuso un cambio importante en la forma de conducir los motores sobrealimentados, además de permitirnos a nosotros, aficionados del motor, disfrutar del fantástico sonido que ofrecen los sistemas de escape de competición.

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