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Suspensión Neumática: Lo bueno y lo malo


Suspensión-neumática lo bueno y lo malo

La suspensión neumática es un sistema empleado en automóviles que se caracteriza por utilizar un compresor o una bomba en lugar de muelles de compresión. Uno de sus aspectos más llamativos es que permite regular la altura del vehículo en función de las preferencias o de la situación de forma más cómoda y sencilla.

Origen y funcionamiento de la suspensión neumática

Coches con suspensión neumática-Maybach GLS

Aunque su uso está más expandido en vehículos pesados como pueden ser los autobuses y los camiones, la suspensión neumática tiene también cierta importancia en el mundo de los automóviles. Así, es una de las modificaciones más demandadas en el mercado after-market, aunque hay varias marcas –principalmente de lujo– que incorporan este tipo de suspensión en sus coches de serie, como por ejemplo Land Rover, Audi, Subaru, Rolls-Royce, Toyota, Lexus, Jeep o Porsche entre otros.

A diferencia de los sistemas de amortiguación tradicionales, la neumática no utiliza muelles de acero. En su lugar, lleva instalados unos fuelles o cojines flexibles de goma que se inflan o desinflan gracias a un circuito de aire a presión. Esto permite adaptar la altura del coche en función de las condiciones (velocidad, estado del asfalto, tipología del terreno), y resulta especialmente eficaz para absorber cualquier tipo de vibración que provenga de los desperfectos de la carretera.

El funcionamiento de la suspensión neumática no es demasiado complejo y no difiere en exceso de una suspensión tradicional. En este caso, los diversos sensores (aceleración, posición de la carrocería y de los ejes…) obtienen información acerca del comportamiento del coche en la carretera. Estos datos se envían a una unidad de control electrónico, que se encarga de adaptar la rigidez de la amortiguación en función de las condiciones. Por ejemplo, puede darse el caso de que el vehículo vaya muy cargado, lo que provoca que los fuelles se compriman y que la amortiguación sea más dura. En este caso, la unidad de control envía la información al compresor para que este insufle más aire y la carrocería vuelva a su posición inicial, recuperando así la sensación de confort. También puede darse el caso completamente opuesto. De todos modos, siempre está la posibilidad de gestionar la suspensión de forma manual y adaptarla.

Ventajas y desventajas de la suspensión neumática

Suspensión neumática Kit

Carid.com

Como ya hemos comentado, la neumática es la suspensión perfecta para aquellas personas que buscan más comodidad, de ahí que se instale principalmente en los coches de lujo. Además, el hecho de que no haya contacto directo entre las diferentes partes de los componentes permite alargar la vida útil de la suspensión.

Otra de las principales ventajas es la posibilidad de adaptar el sistema a las condiciones a las que vayamos a enfrentarnos. Basta con modificar la altura del coche en función de las necesidades que tengamos, que van desde hacer un viaje largo del que no queremos ni inmutarnos hasta mejorar la estabilidad del coche en las curvas. Eso sí, hay que tener en cuenta que el resultado no va a ser el mismo que el de de instalar unas roscadas, pero sí más versátil.

Pero como todo en la vida, la suspensión neumática también tiene un lado oscuro. El primer punto es que las reparaciones no son especialmente baratas, así que si se rompe algo toca rezar para que no sea un componente vital para el funcionamiento. Además, es un sistema un poco complejo y costoso de instalar, porque hay que incorporar un acumulador de presión, el grupo de alimentación de aire y una cantidad razonable de sensores. Esto además añade peso al coche, que es algo que hay que tener muy en cuenta.

El precio de instalar una suspensión neumática

Coches con suspensiones neumáticas

Imagen: cjponyparts.com

Como ya comentábamos en el punto anterior, el coste de instalar este tipo de de suspensiones no es que sea bajo. Es cierto que los nuevos kits reducido su coste considerablemente debido a la estandarización, pero no hay que olvidar que la suspensión no solo hay que comprarla, sino que también hay que montarla (y eso también hay que pagarlo, a no ser que uno lo haga por su cuenta). Los precios de los kits pueden variar, pero la mayoría de los de “calidad” se encuentran en un rango cercano a los 2 000 € ($2 200 al cambio de hoy), a los que hay que sumar unos 500 € del montaje (esto también depende del taller).

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